martes, 2 de abril de 2013

Reflexiones

Queridos todos/as (o como algunos nos han dado en llamar, traleros...) Lo que aquí escribo es una especie de ejercicio de escritura en voz alta.... como verán, me gusta mucho jugar con las palabras... He estado navegando, nadando y buceando por algunos de vuestros blogs... (metáfora cuasi-literal si consideramos las condiciones climáticas y sociales... quizás vuelva sobre esto más tarde...) 

Leyéndolos,  y ahora escuchándome mientras escribo, me asaltan algunos sentimientos e intuiciones (no sé en realidad que querrán sacarme... supongo que deben creer que traigo encima al menos una línea mal dibujada...) En esas lecturas que he hecho de vuestros blogs he encontrado muchas ideas que me han llamado la atención y me han puesto a andar (pensar, sentir, hacer) en cierta dirección... quiero compartirles, pues, los sentimientos e intuiciones que me generaron sus palabras, las formas en las que se han presentado, las herramientas que utilizaron, las incógnitas, los ensayos de respuesta, etc...

En las primeras lecturas, hace ya algunos días atrás, noté que algunos compañeros/as (yo entre otros) prefirieron la metáfora de la aventura, y del hacer camino...  y hace un poco, empecé a encontrarme con estas otras palabras: orden y caos... y casi sin querer-queriendo... empecé a reflexionar sobre eso...

Lo que pasó en realidad, es que algún malestar me generó esa palabra orden... como algún malestar me puede generar también el caos... Después descubrí que son dos malestares  de y en instancias y niveles diferentes (por decir... personal y social) Un orden impuesto, por ejemplo, bien puede vivirse como caos...  El problema, creo yo, es que a veces nos puede costar integrar los niveles o planos (por ejemplo, el personal y el político) Entonces me pregunté, en particular y en general ¿a qué le llamamos orden? y ¿a qué le llamamos caos? 

Por otro lado también me preguntaba acerca del significado de la aventura y del hacer camino. Se me ocurre, en principio, contarles lo que para mí viene significando hacer camino. Hay una diferencia fundamental con el paseo: no se anda por ahí por andar, ni se andan caminos conocidos, tampoco sin algún tipo de referencia, sea brújula, estrellas o sueños... Algo por ahí se dijo respecto de educar para la incertidumbre... pero ¿incertidumbre con respecto a qué? 

Otra ocurrencia me asalta: ¿será que el viaje, el descubrimiento, la aventura, el hacer camino, quieren volverse algo más sedentario? ¿será que hemos llegado a algún lugar que queremos habitar? y ahora sí ¿nos empezamos a preguntar por el orden político, social, económico que requeriría el asentamiento? ¿nos hemos preguntado qué orden necesitaba (o queríamos crear una vez llegados a destino) la aventura o solo salimos con lo que llevábamos puesto? y nuevamente ¿a qué le llamamos orden? y ¿a qué le llamamos caos? ¿tengo derecho a hacer de esas preguntas algo nuestro?

Un compañero arquitecto nos llamaba la atención acerca de la construcción... es la educación una construcción o una aventura? o quizás una creación... una forma de poner cierto orden, o dirección... para ir a dónde? para hacer qué? ¿para crear qué? Dicen por allí que se debe educarse para la felicidad... pero muchas respuestas se han ensayado como finalidad de la educación... un poco como un juego y una provocación me pregunto ¿puede educarse para nada?

Yo en particular creo, zambulléndome en la tradición de la Educación Popular (y aquí tratando de integrar lo personal con lo político) que a grandes rasgos se trata de dos preguntas ¿qué mundo hemos legado? y ¿qué mundo queremos? o ¿qué hay? y ¿qué queremos-podemos hacer-crear con lo que hay? Las preguntas incluyen, además, la pregunta por las herramientas y tecnologías...

Un par de cuestiones más... ¿de dónde partimos? ¿somos exiliados, prófugos, cumplimos nuestra condena en la legión extranjera o conquistadores? (puede ser que cumpliendo nuestra condena nos creamos conquistadores) ¿vamos a la tierra prometida? Metáforas al borde del sueño y de la inundación...