viernes, 17 de mayo de 2013

Hilando voces...


He olvidado la palabra que una vez quise decir
una golondrina ciega regresa con las alas cortadas
al reino de las sombras
para jugar con la claridad...

(Osip  Mandelstam, un aporte de +A. Lorelí P. H.  )


Me debía alguna reflexión más (o un divague más, como dice +Daniel Ocampo) sobre esta charla que venimos teniendo sobre la escritura. Muy desordenadamente dejo aquí algunos pensamientos más.

A este respecto nos decía y se preguntaba +Natalia Edith Giacosa  Toda esta reflexión me recuerda mucho a temas que hablamos con amigos poetas en tertulias...¿Para qué escribimos?¿ Escribimos para los demás? ¿Escribimos para nosotros? ¿La inspiración surge antes de la creación? 

Estoy descubriendo que uno escribe para sí, para significar el mundo pero también, al menos en algunas ocasiones, uno escribe para ser leído, para decir algo a otros... (+Liliana García

Siempre escribimos por alguien y para alguien. Aunque escribamos sin la intención de ser leídos, la escritura resulta de las voces de otros y en ese sentido es un diálogo. Con la escritura buscamos una mejor comprensión y comunicación o, lo que es lo mismo, alguna forma de conocimiento, de lo que nos sucede, y en ese sentido, es una forma de implicación con el mundo. Escribir es estar en diálogo con otros. 

Tomamos esas voces (escrituras) de otros y les hacemos preguntas, podemos tomar las preguntas de otros e intentar responderlas, trayendo la voz de alguien más. Podemos reflexionar, al escribir, sobre alguna palabra o serie de palabras. Podemos estar en acuerdo o desacuerdo y desarrollar el por qué de esto o aquello. Podemos simplemente como han hecho algunos compañeros como +Elizabeth Correa  y describir  nuestras voces internas.

Como dijo en su blog +Nilda Cordova  Siento como si esta entrada fuera una entrada comunitaria, grupal, compartida, ya que ha estado nutrida por la lectura de los distintos blogs de los compañeros y no es sólo obra de mi inspiración personal. Esto me gusta porque me siento parte de un grupo, lo que me da un sentido de pertenencia… idea tampoco mía pues la han ya mencionado varios en sus distintas entradas.

Pensándolo así, la inspiración sería algo así como el intuir el transfondo de un diálogo, el percibir las voces que nos incitan al diálogo, a construir cultura. Ahí estaría el sentido de pertenencia. No se trataría tanto de la intención de ser público, y de permanecer, al menos de reducir lo efímero de lo oral (+Liliana García) sino más bien de lo que la herramienta de la palabra escrita, nos permite como soporte para elaborar críticamente la cultura, cosa un poco más difícil contando solo con el soporte de la palabra oral u otros soportes.

Y aquí continúo ese diálogo con un comentario de +Nancy Morales:

... las dificultades se encuentran en nuestro escaso desarrollo de habilidades/capacidades de expresión y digo esto para cualquier formato, ya sea en la palabra escrita lineal, en formatos hipertextuales y en narrativas digitales, que incorporan lo audiovisual, fundamentadas en la imagen. ¿qué nos limita a expresarnos? ¿podemos aprender y mejorar nuestra calidad de expresión en cualquier formato? ¿cómo potenciamos nuestras narrativas?

Pienso que este comentario nos puede permitir pensar el asunto de la escritura y de la expresión desde un punto de vista político. ¿Qué nos limita a expresarnos? La pregunta me resulta deliciosa y de una incalculable ironía: vivimos en un mundo que, entre otras ideas, se articula sobre la idea de libertad de expresión. Ahora bien, esa idea, podría ser una simple formalidad (o una tautología, si se quiere: sería solo una idea) y no expresar la práctica social. ¿Qué se puede expresar? O mejor ¿Qué podemos expresar? Uso las palabras se puede y podemos a propósito. Desde un punto de vista político la expresión tendría que poder pensarse como una relación de fuerzas, como una cuestión de poder ¿qué ideas, sentimientos, emociones se nos permite expresar? ¿qué formas (lenguajes)  son las consideradas legítimas para la expresión? ¿cuáles resultan excluidas? ¿a cuántas de esas formas legitimadas  tenemos acceso? ¿pueden los lenguajes y significados excluidos ser comprendidos? En ese sentido, podemos decir que todos tenemos, en principio, la posibilidad y el saber expresarnos, pero creo que  la dificultad no estaría (por lo menos desde esta mirada) en la autoimposición de  límites, si no en la imposición real de ciertos significados y lenguajes y el desplazamiento y marginación de otros.

Por otro lado, está la cuestión de la escritura en particular como medio de expresión y construcción de conocimiento y su relación con el poder. Podríamos decir que el mundo en el que vivimos se articula alrededor de la escritura (además del modo de producción) El orden político, jurídico, administrativo, etc. es un mundo escrito. Está legitimado a través de la escritura. Por otro lado, la escritura como medio de construcción de conocimiento, es la que permite también el desarrollo de ciencias como la política,  económica, bélica, comunicacional y demases que hacen a la dominación y la hegemonía.Creo que sería lógico pensar que si no tenemos el hábito (yo más bien diría la práctica) de la escritura, se debe al lugar que terminamos ocupando a raíz en esos procesos de dominación.

Todo esto nos pone alertas a la hora de pensar sobre las políticas de democratización (no solo de la escritura, sino de cualquier tecnología) y a la hora de desarrollar políticas transformadoras. La práctica de la escritura, en ese sentido, nos resulta ineludible.

El debate sobre las nuevas narrativas no puede hacernos olvidar que las TICs (nuevas articuladoras del mundo) no están construidas sobre la base de las nuevas narrativas, sino que, están construidas sobre una escritura sumamente especializada y que las nuevas narrativas son solo un subproducto de las TICs. Dicho de otra forma: guarda, que no nos vendan espejitos de colores.

Conviene aquí separar, la escritura como medio de producción, si se quiere, artístico, de la escritura científica (o académica) No se trata de una distinción axiológica, sino, funcional y hasta estratégica. A esta escritura se refiere +Alejandra Cippitelli  como una tecnología cuyo dominio requiere un entrenamiento especializado y al que los docentes no estamos acostumbrados. La institución encargada de llevar a cabo ese entrenamiento ha sido, desde su origen, la escuela. Nuestro transitar en ella no nos permitió vincularnos con la palabra escrita. El tema aquí es qué tipo de vínculo con la escritura nos permitió la escuela. En general, hemos aprendido a escribir para dar cuenta de que aprendimos lo que se nos pidió aprender, pero no como una herramienta para aprender, para construir conocimiento. Por eso es que a escribir, no se aprende solo escribiendo. La escritura también necesita ser reflexionada y para esto se necesita de herramientas conceptuales y de elaboración.

Muy apresuradamente, como siempre, volqué aquí algunas líneas, de lo que puede ser una líneas de entendimiento para realizar alguna búsqueda y lecturas sobre la escritura. Desde ya que son solo algunas lineas de las muchas que se podrían ensayar. Para quiénes no lo hayan leído, les recomiendo la lectura del libro de Walter Ong Oralidad y escritura que aborda el problema desde una perspectiva teconológica y el libro de Paulo Freire Acción cultural para la libertad donde se aborda el tema de la escritura desde un punto de vista cultural y político. Les dejo el link del libro de Ong y nos vemos al rato.